Al finalizar un contrato de alquiler, la devolución de la fianza suele ser el momento de mayor tensión. La aparición de golpes en las paredes, electrodomésticos averiados o muebles deteriorados dispara la gran pregunta: ¿Quién debe hacerse cargo de los daños, el propietario o el inquilino?
En esta guía desglosamos qué dice la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), cómo diferenciar el desgaste natural del daño negligente y el proceso legal para reclamar con éxito y sin conflictos.
¿Qué se considera un daño en una vivienda alquilada?
Antes de entrar en reclamaciones, es fundamental diferenciar entre daños y desgaste por uso normal. No todo lo que se estropea durante un alquiler puede reclamarse al inquilino.
Se consideran daños imputables al inquilino aquellos desperfectos que:
- Se producen por un uso negligente o inadecuado de la vivienda.
- No derivan del paso del tiempo ni del uso normal.
- Podrían haberse evitado con un uso responsable.
Ejemplos habituales de daños reclamables:
- Agujeros excesivos en paredes o techos.
- Puertas rotas o desencajadas por golpes.
- Electrodomésticos dañados por un mal uso.
- Mobiliario roto o muy deteriorado.
- Instalaciones manipuladas incorrectamente.
En cambio, no son daños reclamables:
- Pintura desgastada por el paso del tiempo.
- Pequeños roces en el suelo por el uso normal.
- Envejecimiento de electrodomésticos.
- Averías por antigüedad o defectos previos.
Esta distinción es clave y está en el origen de la mayoría de disputas.
Qué dice la ley sobre los daños en una vivienda alquilada
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) es bastante clara en este punto. El inquilino tiene la obligación de devolver la vivienda en el mismo estado en el que la recibió, salvo el desgaste normal por el uso ordinario.
Esto implica varias cosas importantes:
- El inquilino es responsable de los daños causados por él, por las personas que convivan en la vivienda o por sus mascotas.
- El propietario debe asumir las reparaciones derivadas del paso del tiempo o de problemas estructurales.
- El estado inicial de la vivienda es la referencia clave para cualquier reclamación.
Por eso, contar con un inventario detallado y un reportaje fotográfico al inicio del alquiler no es un simple trámite, sino una auténtica herramienta legal de protección para ambas partes.
Obligaciones del inquilino respecto a los daños
Durante la vigencia del contrato y al finalizarlo, el inquilino tiene varias obligaciones claras:
Uso diligente de la vivienda
Debe utilizar la vivienda como si fuera propia, evitando conductas que puedan provocar daños innecesarios.
Comunicación de averías
Si aparece una avería, el inquilino debe comunicarla al propietario lo antes posible. No hacerlo y permitir que el daño empeore puede convertir una avería leve en un daño reclamable.
Pequeñas reparaciones
La ley establece que el inquilino debe hacerse cargo de las pequeñas reparaciones derivadas del uso diario, como cambiar una bombilla, ajustar una persiana o arreglar un enchufe flojo.
Devolución de la vivienda
Al finalizar el contrato, la vivienda debe entregarse limpia y en buen estado, salvo el desgaste normal por el uso.
Pasos para reclamar daños en una vivienda alquilada
Si eres propietario y detectas daños al finalizar el alquiler, conviene seguir un proceso ordenado. Improvisar o actuar de forma impulsiva suele jugar en contra.
1. Revisar el estado de la vivienda
Haz una revisión detallada justo cuando el inquilino entrega las llaves. Compárala con el inventario inicial y las fotos del inicio del contrato.
2. Documentar los daños
Toma fotografías claras y detalladas de todos los desperfectos. Si es posible, añade vídeos y fechas. Esta documentación será clave si hay conflicto.
3. Solicitar presupuestos de reparación
Pide uno o varios presupuestos profesionales para cuantificar el coste real de los daños. Evita cifras infladas o poco justificadas.
4. Comunicar los daños al inquilino
Contacta con el inquilino de forma clara y por escrito. Detalla:
- Qué daños se han detectado.
- Por qué se consideran imputables.
- El coste de reparación.
- Cómo se propone solucionarlo (reparación directa o compensación económica).
5. Uso de la fianza
Si el inquilino acepta los daños, el importe puede descontarse de la fianza. Siempre debe justificarse con facturas o presupuestos.
¿Qué pasa si el inquilino no acepta los daños?
Es el escenario más común. Si no hay acuerdo tras la negociación amistosa, el propietario tiene 30 días para liquidar la fianza o presentar la reclamación.
Negociación amistosa
Siempre es el mejor primer paso. Muchas veces una explicación clara, mostrando fotos comparativas y presupuestos, desbloquea el conflicto.
Retención parcial de la fianza
El propietario puede retener la parte de la fianza correspondiente a los daños, siempre que estén justificados. No puede retenerla de forma arbitraria.
Reclamación judicial
Si no hay acuerdo, cualquiera de las partes puede acudir a la vía judicial. En estos casos, la documentación inicial, el inventario y las pruebas gráficas marcan la diferencia.
En la práctica, los jueces suelen analizar:
- El estado inicial de la vivienda.
- La duración del alquiler.
- El tipo de daños.
- Si corresponden a uso normal o negligente.
Errores comunes al reclamar daños
Para evitar problemas, conviene tener claros algunos errores frecuentes:
- No hacer inventario al inicio del alquiler.
- Reclamar como daños lo que es simple desgaste.
- No documentar los desperfectos.
- Retener toda la fianza sin justificar.
- No comunicar los daños dentro de un plazo razonable.
Una gestión profesional del alquiler reduce enormemente este tipo de conflictos.
Cómo prevenir problemas por daños en el alquiler
La mejor reclamación es la que nunca hace falta. Algunas buenas prácticas:
- Inventario detallado firmado por ambas partes.
- Fotos y vídeos del estado inicial.
- Cláusulas claras en el contrato sobre conservación.
- Revisiones periódicas de la vivienda.
- Comunicación fluida entre propietario e inquilino.
Además, contar con un software de gestión de alquileres facilita el seguimiento del estado del inmueble, la documentación y las comunicaciones, evitando malentendidos.
Preguntas frecuentes sobre daños en viviendas alquiladas
¿Puede el propietario pintar la vivienda y descontarlo de la fianza?
Solo si la pintura presenta daños graves imputables al inquilino. Pintar por desgaste normal no es reclamable.
¿Quién paga un electrodoméstico que deja de funcionar?
Depende de la causa. Si es por antigüedad o uso normal, el propietario. Si es por mal uso, el inquilino.
¿Cuánto tiempo tiene el propietario para devolver la fianza?
Habitualmente un mes desde la entrega de llaves, descontando los importes justificados por daños si los hay.
¿Es obligatorio presentar facturas de las reparaciones?
No siempre es obligatorio, pero sí muy recomendable. Como mínimo, presupuestos detallados y coherentes.
¿Qué pasa si no hay inventario inicial?
La reclamación es mucho más complicada. En caso de duda, suele beneficiar al inquilino.
¿El inquilino puede reparar los daños antes de irse?
Sí, siempre que las reparaciones sean correctas y devuelvan la vivienda a su estado original.
Los daños: principal fuente de conflicto
Los daños en una vivienda alquilada son una de las principales fuentes de conflicto entre propietarios e inquilinos. Sin embargo, con información clara, una buena documentación y una gestión ordenada, la mayoría de situaciones pueden resolverse sin llegar a mayores.
Conocer qué dice la ley, cuáles son las obligaciones del inquilino y cómo reclamar correctamente los daños no solo protege al propietario, sino que también aporta seguridad y transparencia al inquilino. Al final, un alquiler bien gestionado es aquel en el que ambas partes saben a qué atenerse desde el primer día.
Esta guía pretende ser un punto de referencia práctico para evitar errores, ahorrar tiempo y gestionar los alquileres de forma mucho más profesional.
Gestiona tus alquileres con homming
¿Eres gestor o propietario de inmuebles en alquiler? ¡homming es tu mejor arma para simplificar la gestión de tus propiedades! Con nuestra plataforma, podrás automatizar tareas, mejorar la comunicación con tus inquilinos, gestionar incidencias, subir contratos, obtener insights valiosos para maximizar la rentabilidad de tus alquileres y mucho más.
Imagina tener todo bajo control desde una sola plataforma: contratos, pagos, incidencias y más. Con homming, puedes decir adiós a los procesos manuales y desorganizados. Una plataforma fácil e intuitiva.
Descubre cómo homming puede transformar la forma en que gestionas tus alquileres. ¡Regístrate hoy mismo y pruébalo de forma gratuita! O si lo prefieres puedes agendar aquí una demostración con nuestro equipo de asesores.







